Línea Walton · Modernizando el Goodyear

Línea Walton · Modernizando el Goodyear

Línea Walton · Modernizando el Goodyear

Las manos, pulcras y arregladas, el humor y el amor. El color de las sábanas y el del cuello de la camisa. El hablar. La manera de volar, la educación y el gusto. La nuca, la sonrisa y el olor. Su manera de viajar, de dormir y de decir que no. Sus manías, sus ademanes y su intención. Pero, sobre todo, SUS ZAPATOS.

A una persona la definen muchas cosas, pero ninguna dice tanto de ella como sus zapatos.

Dijo Atticus Finch, el hombre justo y ponderado de elegancia y apostura de antaño, que ‘nunca se entiende realmente a una persona hasta que consideras las cosas desde su punto de vista (…) Hasta que te calzas sus zapatos y caminas con ellos’.

Tenía razón.

Los zapatos importan. Importan desde el pie hasta el alma, como diría Benedetti. Los zapatos hablan. Hablan de ti, de ellos y del camino que el caminante está a punto de hacer al andar, al pensar y al vivir. Los zapatos son excelencia y buen gusto. Su horma, su carácter, su sello, serán capaces de respaldar el resto de detalles que componen la esencia. Tu esencia.

Waltons

Lottusse viste a sus hombres y mujeres por los pies. Les viste para andar, triunfar y (r)evolucionar. Les viste a lo largo de los años y las épocas. Les viste para que vivan mucho y vivan bien.

En los ochenta y los noventa, los negocios se vistieron de corte clásico y fundido a negro. Siempre el mismo zapato, siempre la misma sensación. Las altas esferas se teñían de colores oscuros y encorsetados, brillantes, rígidos e impolutos, que conseguían que trabajar estuviera reñido con vivir.

Algo cambió con los zapatos de la línea Walton.

Las manos de los artesanos de Lottusse, curtidas en cientos de batallas, dominaron su pulso y sus impulsos para la más complicada de las intervenciones. Ciento veinte manos que consiguieron redefinir, actualizar y renovar el sistema Goodyear. Ciento veinte manos capaces de cincelar un icono.

Ciento veinte operaciones que ensamblan corte, plantilla, cercos y suela en un solo cuerpo, un solo ser flexible, amable, cómodo y actual. Ciento veinte genialidades para reinventar un estilo y una manera de vivir.

Un trabajo meticuloso y valiente que logra cambiar conceptos, hábitos e ideas. El zapato Walton rompe moldes, esquemas y convencionalismos y consigue que los zapatos Goodyear hagan de la flexibilidad y la comodidad su marca, que sean zapatos que reflejen una sociedad más informal, más colorida, más liberada y más segura de sí misma. Hombres y mujeres que están dispuestos a hacer de la comodidad y el estilo su bandera, sin tener que renunciar a nada a cambio. El estilo classic sport como declaración de amor e intenciones.

Los zapatos tienen la virtud de marcar la pisada que dejamos a lo largo de nuestra vida y, al fin y al cabo, eso es lo que quedará de nosotros cuando ya no estemos.

Muchos caminan, muy pocos dejan huella.

WaltonWoman

Texto: Marta Pérez