Passions · David Bagué · Luthier

Passions · David Bagué · Luthier

Passions · David Bagué · Luthier

Mente humanista, manos artesanas. Cuerpo y alma se unen en el modelaje de obras de arte de cuatro cuerdas.

David Bagué es uno de los lutieres internacionales de mayor prestigio y su exquisito trabajo está en boca de los más grandes maestros como Ruggiero Ricci, Leonidas Kavakos o Jordi Savall que atesoran sus instrumentos.

Nostalgia de otras épocas, pasión por el oficio, absoluta dedicación y disciplina inflexible son las virtudes que configuran un carácter introvertido y perfeccionista que se imprime luego en cada instrumento. Un auténtico escultor del sonido que no se inmuta al paso del tiempo ni deja que las nuevas tecnologías alteren su ritmo de vida.

Un maestro del pasado de cuerpo presente.

Lottusse Luthier

“El instrumento se concibe como una joya y tiene que atraer a todos los sentidos”

¿No resulta abrumador ser uno de los lutieres más talentosos del mundo?
¡Esta afirmación tendría que ser cierta! El problema viene cuando la persona cree más en lo que dicen de él que en sí mismo. Yo defiendo mi oficio desde que era niño con una gran vehemencia porque creo en lo que hago.

¿Has conseguido llegar a la transcendencia que han obtenido los célebres Stradivarius?
¡Qué obsesión y qué delirio con este nombre! La actitud sí, pero nos movemos en otra época muy diferente a la de hace unos siglos con otros valores y estímulos, pero aquí estamos. Admirándolo con gran respeto.

De hecho, tu trabajo está en boca de todos los grandes intérpretes como el Maestro Ruggiero Ricci, Leonidas Kavakos, Abel Tomàs (Cuarteto Casals), Sophie Enrich (Concertmaster Komische Oper Berlin), Wilfried Hedenborg (Wienner Philharmoniker) …
Cada vez que un músico me encarga un instrumento me parece un milagro porque esta persona está confiando en mí y en mi trabajo. Es evidente que me llena de satisfacción tener como clientes a grandes intérpretes, pero también me llena de admiración al ver que una familia hace esta inversión de placer, física, mental y espiritual para que su hijo toque el violín. En este sentido, yo hago instrumentos para todo el mundo que los quiera y que crea en mi sueño, con lo cual el agradecimiento es absolutamente transversal para todo el mundo.

Un sueño que le viene desde la infancia… Por cierto, ¿cuál es el primer sonido que recuerda?
El sonido del piano de mi madre. Ella era profesora de piano y los primeros recuerdos que tengo son de ese instrumento que aún está en su casa. También el violín que compró mi padre para que alguno de mis hermanos o yo lo tocara.

Dicen que el oído es el sentido que más cuesta recordar… ¿es así?
En el caso de los instrumentos, el primer sentido es el visual o estético: un instrumento de cuerda tiene que tener un atractivo que te cautive con su presencia. Una vez te ha entrado por la vista y te ha fascinado a nivel estético interviene el sentido del tacto. Inmediatamente llega el olfato. Y el último es el acústico. Si el instrumento no ha pasado los tres sentidos anteriores: vista, tacto y olfato no pasará la prueba del oído porque el sonido no te cautivará ni te transportará porque no hay expectativas. El instrumento se concibe como una joya y tiene que atraer a todos los sentidos.

“Si no nos emocionamos, no aprendemos”

Y empezó a los 12 años…
Cuando tenía 12 años decidí hacer mi primer instrumento después de ver un programa de televisión. De esto derivó a qué cogí el violín de mi casa y lo desmonté para luego, decirles a mis padres que me iba a dedicar a esto. Ellos fueron la clave. No pasó nada. Estuvieron encantados, y dejaron ser al niño lo que quería ser. También he tenido la suerte de vivir en el barrio de Gracia de Barcelona que era donde se aglutinaba la mayor cantidad de artesanos de la ciudad.

Una consciencia 100% artesana…
Para mí, es mucho más interesante ser intelectual de las manos y saber dónde las diriges y cómo las diriges. El origen del hombre es mucho más visceral y artesanal que no intelectual. El pensamiento y la razón vienen después de la emoción y de la necesidad de crear algo ya sea para comer, para protegerte o para distraerte. Seguramente el hecho artesano es mucho más orgánico y trascendental de lo que muchas veces pensamos…

¿Cuáles han sido sus referentes?
Mi maestro lutier Mathys Adriaan Heyliger (Cremona). Siempre acaban siendo los mismos. Admiro las personas que han dedicado su vida para su causa o aman lo que hacen. Yo he tenido el placer y el honor de ser el lutier del Maestro Ruggiero Ricci (1918 - 2012) violinista italo-americano. ¡Qué lujo! ¡Qué carisma! Gran maestro de vida. Fue un claro exponente de lo que es la dedicación más absoluta con todas sus consecuencias. En general, admiro a las personas que realmente dedican la vida a lo que les apasiona y a los que me acompañan en este proyecto.

Te noto emocionado...
Si no nos emocionamos, no aprendemos. Las personas tenemos que emocionarnos para poder hacer bien las cosas.

Las manos y la mente van juntas…
Esa es la virtud del artesano. Las manos son la prolongación del pensamiento y si se quiere hacer un buen producto tiene que estar bien pensado y bien ejecutado ya sea un violín o un zapato.

¿Cuál es su método de elaboración?
Yo he intentado utilizar una manera de pensar antigua, una actitud ante el oficio y una manera de hacer las cosas como se hacían antes. En este sentido he marcado sin pretenderlo una tendencia y poner mi trabajo en primera línea.

“Los auténticos oficios tienen una base técnica que hay que conocer y una transmisión generacional de maestros artesanos”

Ahora hay un nuevo resurgir de la artesanía y de sus valores en un mercado sobresaturado de productos homogéneos. ¿Cómo lo ves?
Soy muy crítico con la artesanía actual que está invadida de una no autenticidad. Para mí la palabra artesanía es muy seria cuando está al servicio de un oficio. Artesanía es un oficio de verdad y con todos los respetos: no es lo mismo hacer una cortina o un par de pendientes de cocotero para ponerlos en el mercado del domingo, esto es muy hippy y cool, pero sin trascendencia.

Todo eso no es artesanía como yo la entiendo, simplemente una evolución del trabajo sencillo con las manos. Los auténticos oficios tienen una base de ideas, pensamiento y técnica que hay que conocer y una transmisión generacional de maestros artesanos. Un traspaso de conocimientos para conocer los materiales y los procesos para hacer mejores productos que nos vienen heredados del renacimiento a nuestros días. Yo hablo de gran artesanía.



El artesano es un artista…
Yo siempre me lo he planteado como tal. La verdadera obra de arte es aquella que te hace olvidar de la materia con qué está hecha y el artesano es el ejecutor que trabaja la materia para crear esa obra. Eso es lo que admiro de los artesanos de antes, esa dedicación absoluta.

Hay artesanos que no son artistas y artistas que no son artesanos. La técnica es la artesanía que te hace libre para ser un artista.

¿Alguna anécdota en especial?
Pues sí, al finalizar un concierto de (Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt) el concertmaster Ulrich Edelmann le preguntó al gran violinista Leonidas Kavakos con qué Stradivarius había tocado y él afirmó que su Stradivarius estaba guardado, que en el concierto había tocado con un nuevo violín hecho en Barcelona. Al cabo de una semana el concertmaster se presentó en mi taller a encargarme un instrumento.

“Las manos son la prolongación del pensamiento”