Passions · Huguet

Passions · Huguet

Passions · Huguet

Las baldosas hidráulicas de Huguet Mallorca aportan personalidad a cualquier suelo. Un calidoscopio singular de colores, texturas y relieves. Renacen en el mercado como tendencia actual en interiorismo y se renuevan en una empresa que las produce desde los años 30 del siglo pasado gracias al esfuerzo de tres generaciones de una misma familia que han puesto su empeño para mantener a flote el negocio a pesar de los altibajos en el sector de la construcción.

En 1933, Gabriel Huguet inició la aventura, la prosiguió Damià Huguet en unos años –la década de los 60 y los 70- donde hubo cambios en el posicionamiento inicial de la empresa y se fabricaron muchas menos baldosas, según las exigencias del mercado. En 1997, Biel Huguet inició una nueva etapa poniendo al día estos materiales tan característicos de la arquitectura tradicional mallorquina. La innovación como brújula para el progreso. La producción tradicional adecuada a las necesidades de la arquitectura contemporánea. La esencia local exportable a todo el mundo.

Un paso tras otro paso, el camino se va recorriendo…

Lottusse Huguet

Creo en los valores atemporales como la ilusión, la ambición, el rigor y la seriedad

Tercera generación sosteniendo el negocio de la familia Huguet. ¿Qué significa para ti continuar la saga?
Te seré sincero. En un principio pensaba que estaba haciendo el trabajo que me gusta y ya está. Después cuando vas evolucionando, con los años, te entra un orgullo adicional porque eres consciente que estás siguiendo una tradición y mantienes una trayectoria familiar: una manera de ver y de hacer en común. Aun así, lo más importante es hacer algo que te apasione, independientemente si es o no de la familia.

Por lo tanto, no fue algo premeditado…
No, fue por casualidad. Yo acabé de estudiar la carrera de arquitectura técnica en Londres y no tenía la intención de volver a Mallorca. La muerte de mi padre -entonces responsable de la fábrica- marcó un punto de inflexión y me replanteé mi futuro. Como soy muy inquieto y emprendedor, decidí coger las riendas del negocio. Volver a ensalzar nuestra tradición y poco a poco lo fui haciendo mío. Y al formar parte de ello empecé a reivindicar de dónde vengo y a poner todo mi background al servicio de la empresa. Así que no lo he hecho por obligación, lo he hecho porque me ha gustado, y porque cada vez me gusta más.

Y ya llevas 18 años al frente del negocio… ¿Cuál es tu imprenta?
Todo ha sido una evolución. En los años 30 mi abuelo fundó la empresa que se dedicó inicialmente a la producción de mosaicos hidráulicos. En los 60 y 70, las baldosas hidráulicas desaparecieron del mapa con el boom de la construcción. En este caso, estuvimos 30 años sin fabricar y nos centramos en otros materiales como bigas de cemento. A mediados de los 90, cuando me incorporé, decidí recuperar el hidráulico. Quería dar una nueva vida a la arquitectura tradicional, en principio para el mercado local.

¿Qué valor has aportado a la empresa?
Básicamente una cosa: la inquietud. Esa inquietud nos ha llevado a abrir nuevos frentes en todos los sentidos: técnico, estético, de comercialización… y gracias a eso ha llegado la arquitectura contemporánea y el mercado internacional. 

Lottusse Huguet

Una baldosa hidráulica es verla, tocarla y admirarla

¿Qué valores ha encarnado cada generación de la familia?
Yo supongo que soy una suma de mi abuelo y de mi padre. Mi abuelo era una persona muy emprendedora. Montó la fábrica en 1933, de muy joven, y en unos años en los que la economía en Mallorca era muy austera, de subsistencia. Mi padre tenía un perfil totalmente distinto: heredó la fábrica porque mi abuelo murió joven y él era hijo único. De él me quedo con que era una persona rigurosa con el trabajo y muy meticulosa. Además, tenía una sensibilidad especial por el arte. Concretamente la poesía. Así que resumiendo, mi abuelo era emprendedor e inquieto, y mi padre riguroso, serio y sensible. Yo intento sumar un poco las dos figuras y creo mucho en eso y en valores atemporales como la ilusión, la ambición -sana, claro-, el rigor y la seriedad.

¿Cuál ha sido el peso de tener una herencia familiar?
Afecta en lo personal y en el negocio. Me gusta el trabajo, lo que hago e intento llevarlo a mi manera de ser siguiendo los valores de mi abuelo y mi padre. Es evidente que hay un orgullo familiar: a través de la innovación he conseguido que las baldosas de la casa de mi abuela sean también las baldosas del restaurante Jaleo de José Andrés en Washington DC al que van a menudo los Obama. Me interesa y me llena especialmente convertir lo típico o tradicional en algo vivo, que evoluciona.

¿Qué importancia tienen las baldosas hidráulicas en la actualidad?
A mí me gustan especialmente porque es un producto noble, auténtico y matérico. Tiene una larga vida y aprecias en ellas una textura, una artesanía y un detalle producto del trabajo de una persona, no de una máquina. Una baldosa es verla, tocarla y admirarla. Además, desde el punto de vista arquitectónico, siempre me ha encantado el mundo de la personalización y, por ejemplo, poder hacer el suelo que quieras y como quieras. Es una arquitectura con carácter. Ahora el consumidor vuelve a apreciar estos valores y desde el negocio estamos contentos porque sentimos que conectamos con la gente.

¿Qué vinculación tiene el negocio con el territorio?
Uno de los últimos valores que he añadido a este portfolio emocional que me voy creando es el de artesanía industrializada en Mallorca. Un modelo que más allá del familiar también resume el saber hacer de los artesanos de aquí. De este modo, la empresa transciende en algo que va más allá de la artesanía mallorquina, que es muy rica y que abarca muchos ámbitos. La intención es coger todo ese oficio, aportarle creatividad, y cariño, y conseguir que esa artesanía sea algo que pueda interesar a todo el mundo.

La importancia de preservar la identidad, imprimir la esencia y realzar Mallorca en ámbito internacional…
Exacto. Nosotros queremos ser globales, pero lo que podemos aportar en esa globalidad es nuestro localismo. Sin complejos, pero poniendo en valor lo que somos, lo que tenemos, de dónde venimos. Ese es nuestro gran reto: hacer de algo tradicional, muy nuestro, algo contemporáneo y para todo el mundo. En Mallorca tenemos una mina de artesanos tan potente que debemos abrirla al mundo.

¿Te consideras un artesano?
Sí. No soy un artesano al uso, lo que la gente entiende por artesano, pero sí que lo soy. Soy un artesano del 2016 que quiere vender por todo el mundo y que le interesa la arquitectura contemporánea. 

Lottusse Huguet

Cambié el camino que tenía previsto y decidí continuar el negocio

Cada baldosa, un mundo aparte…
No hay ninguna baldosa hidráulica igual. Esto es una singularidad brutal y tiene un valor incuestionable. Es una minoría la gente que aprecia estas cosas. Una minoría que cada vez es más grande y que está repartida por muchos sitios del planeta.

¿Cuál es el proceso de creación?
Funcionamos de dos maneras distintas. La primera es hacer proyectos singulares más o menos grandes donde viene un arquitecto o un diseñador y hablamos de lo que se quiere hacer. Ellos desarrollan una propuesta, la que sea, y nosotros hacemos todo lo posible para poder llevarla a buen puerto. La segunda es hacer proyectos donde nosotros proponemos nuestras colecciones. Contactamos con diseñadores y arquitectos con los que sentimos que compartimos muchas cosas como Sybilla, Elías Torres, Carme Pinós, Juli Capella, Lluís Clotet, Alfredo Häberli… y creamos baldosas, u otras piezas, conjuntamente. Ellos ponen su gran creatividad y el amor por estos materiales, y nosotros el oficio y el cariño por la arquitectura. Confiamos en estas personas, compartimos valores y tenemos afinidad incluso personal. Les damos toda la confianza y el resultado es que surgen creaciones muy bellas, muy especiales.

¿Cómo se trabajan las baldosas?
Es cierto que se fabrica mucho mosaico hidráulico en otros países que también tienen tradición y donde la mano de obra es más barata. El problema en estos sitios es la calidad del producto y el poco valor que a veces le dan al oficio artesano. Nosotros ponemos por delante la calidad y la importancia del oficio de artesano. También ponemos en valor el producto y vamos más allá, innovando en los materiales, en el diseño y en la personalización del producto. Nosotros queremos que nuestros artesanos tengan muy claro que son maestros, que hacen absoluta calidad, y un producto muy especial que tiene que durar generaciones.

Lottusse Huguet

Un proyecto para destacar…
Un proyecto muy contemporáneo en la Filarmónica de Szczecin en Polonia que ha sido el premio Mies Van Der Rohe del 2015 como mejor edificio de Europa en los últimos dos años. Nosotros hemos hecho las baldosas totalmente personalizadas, pero también hemos customizado las escaleras, los lavamanos, los muebles y todo lo que los Barozzi Veiga nos han planteado. Seguramente es el mejor ejemplo que podemos aportar de tradición convertida en algo contemporáneo y de cómo nosotros ponemos nuestro oficio y cariño a disposición de las personas.

Una forma de andar por la vida.
Hay que andar con sinceridad, con tranquilidad, con ambición. Siempre es una combinación de varias cosas, no se puede simplificar. La vida es muy sencilla, pero muy compleja.

Dime cómo andas y te diré quién eres…
Yo ando mucho, he andado mucho y seguiré andando mucho. Es esta idea del keep walking, no parar nunca. Soy una persona muy pasional, pero que medita los pasos con calma, madurando las ideas esenciales poco a poco, y caminando siempre. Como decía Antonio Machado, se hace camino al andar.

Una filosofía que explica el cómo se sustentan los negocios…
Hay que caminar y trabajar mucho para llegar hasta aquí. Es un continuo esfuerzo. Lo importante, sobre todo, es no pisar a nadie y disfrutar del camino.



Soy un artesano del 2016 que quiere vender por todo el mundo

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