The Art of Goodyear

The Art of Goodyear

The Art of Goodyear

En 1872 Charles Goodyear inventa la máquina capaz de producir el cosido solidario de la vira a la palmilla revolucionando de esta manera la calidad del calzado en todo el mundo. Su apellido dará nombre a este sistema de construcción de calzado. Tan sólo 5 años más tarde, en 1877, Antoni Fluxá Figuerola funda en la localidad mallorquina de Inca su taller de calzado artesanal, importando el sistema de construcción Goodyear desde Inglaterra, gracias a los viajes que realizaba en una época en la que hacerlo no era nada sencillo. Hoy, casi 140 años después, Lottusse se ha convertido en una firma de reconocido prestigio, fruto de aunar el trabajo artesanal y la evolución industrial con el paso de los años.

Su apuesta por sistemas de construcción como el Goodyear, método que ya realizaban a mano con anterioridad, pero que en 1910 pasaron a introducir su fabricación a máquina, junto con la elección de materiales de la más alta calidad, y la creación y formación de un equipo de profesionales altamente cualificados ha sido, sin duda, una de las razones de su éxito.

Más de 60 artesanos son los implicados en el proceso de fabricación de los zapatos Goodyear de Lottusse, llegando a necesitar hasta 4 días en su elaboración, haciendo uso de entre 25 y 50 elementos y piezas diferentes. Todo para conseguir un proceso con más de 120 fases, artesanales de principio a fin.

Lottusse Luthier

Si caminamos lo suficiente, alguna vez llegaremos a alguna parte” 

(El maravilloso mago de Oz.- L. Frank Baum)

De este proceso han sido testigo esas máquinas centenarias que, década a década, han visto pasar varias generaciones familiares de operarios y artesanos, que hoy día, a pesar del vertiginoso ritmo de la moda, son capaces de seguir manteniendo la pasión, la calma y la misma manera de elaborar los productos que sus antepasados.


El zapato Goodyear ofrece muchas ventajas pero todo experto coincidirá en que su principal baza es la durabilidad.  La superposición de elementos, el aislamiento interior, el doble cosido de suela y si a todo ello le sumamos el uso de pieles de vacuno de la mejor selección de cuero francés e italiano, dan como resultado un calzado con una resistencia y durabilidad sin paragón. Sin embargo, lo que caracteriza a los zapatos de Lottusse realizados con esta construcción es su flexibilidad y ligereza. Gracias al estudio de la liviandad de todos los componentes y la innovación en las plantillas y empalmillado, se consigue como resultado final uno de los zapatos Goodyear más ligeros y flexibles del mercado. Su elaboración implica necesariamente mano de obra y maquinaria especialmente cualificada, formada durante años, razón por la cual este producto es considerado un artículo exclusivo y de calidad contrastada. Sólo uno de cada cien zapatos que se fabrican en el mundo lo hacen de esta manera.

Un hilo de 8 cabos entrelazados e impregnado en resina atraviesa hasta 300 veces, deslizándose en forma de puntada, a través de la vira y palmilla formando un sólido conjunto capaz de aislar nuestros pies de todo agente externo, creando así el instrumento para caminar más robusto, resistente y práctico que el hombre ha sido capaz de concebir. El confort es garantizado por el diseño de hormas vanguardistas pero cómodas y amplias, así como la elección de pieles naturales curtidas mediante procesos tradicionales, generalmente de origen vacuno, que nos ofrecen resistencia, cuerpo y flexibilidad.

El ritmo de vida de hoy día hace que nuestros pies necesiten descansar sobre un calzado confortable pero resistente, que no pierda su forma con facilidad, y esto tanto la construcción como los materiales implicados son el baluarte necesario para garantizar ese compromiso entre firmeza y comodidad que necesitamos. El sistema Goodyear, en comparación con otras soluciones, es el tipo de construcción perfecta para aquellos zapatos de largas puestas y uso intensivo sin por ello poner en riesgo la durabilidad de nuestro calzado.

Un zapato creado con este sistema, con un mantenimiento adecuado del mismo, puede aguantar más de 12.000 horas de uso, lo que equivale, al menos, a 8 años de uso habitual. Esto nos demuestra que si compramos un buen zapato Goodyear no sólo estaremos adquiriendo un producto exclusivo y de calidad sino toda una inversión de futuro para el bienestar de nuestros pies, que recordemos son la base de todo nuestro cuerpo. Y eso es lo que debió pensar Antoni Fluxá Figuerola cuando decidió embarcarse en esta aventura probablemente sin saber que paso a paso, y zapato a zapato, conseguiría ser una de las referencias en nuestro país dentro de la industria del calzado, consiguiendo a día de hoy además una fuerte expansión internacional.

Tradicionalmente la construcción Goodyear ha estado relacionada con el zapato clásico, quizás dirigido a aquellos clientes que sabían apreciarlo. Sin embargo, como defendía Antonio Fluxá Roselló -nieto del fundador- “En Lottusse entendemos el diseño como una constante renovación de lo clásico”. De esta forma se ha conseguido llevar el Goodyear a un estilo mas casual y desenfadado, acercando este tipo de producto y calidad a todos aquellos clientes que no estaban dispuestos a renunciar al diseño e innovación.

Si analizamos las colecciones de Lottusse en profundidad descubriremos en la gran mayoría de sus modelos una inspiración y clara reminiscencia a los diseños más clásicos. Pero por otro lado, quedan alejados de las connotaciones más negativas de este concepto a través del uso de pieles tintadas, la mezclas de texturas, la inclusión de detalles o sorprendentes pátinas que consiguen reinventar el modelo ofreciendo una imagen final totalmente renovada y actual, sin perder versatilidad y emanando irremediablemente ese aura de pieza única. Porque cada modelo de Lottusse lleva tras de sí meses de diseño, desarrollo, pruebas y descartes, para finalmente llegar al catálogo y formar parte de la historia viva de esta firma.

Lo que solemos considerar más representativo de este sistema de construcción es el cosido doble de la vira y palmilla. Sin embargo, no menos importante es la inclusión del cambrillón de madera, que dota al zapato del equilibrio y rigidez necesarios. La aplicación de la pasta de corcho es algo que, con suerte, jamás veremos en nuestro zapato pero gracias al cual conseguimos algo tan esencial como amortiguar la pisada y aislar nuestro pie de todo agente externo. O el acabado interior del forro y plantilla que además de conseguir mejorar la comodidad y calce, estéticamente remata todo el trabajo artesano previo.

Detalles que para Lottusse gozan de especial importancia siendo, a simple vista, parte de ese aspecto diferenciador que les caracteriza dentro de la industria y en comparación con otras firmas de calzado. Elementos que pueden parecer nimios y en los que cabría esperar por parte de cualquier empresa el más mínimo ahorro, en Lottusse cobran sentido haciendo que esa heterogénea mezcolanza de piel, cuero, corcho, madera, pegamento e hilos se conviertan en un calzado único que acompañe a su portador durante muchos años.

Texto: Salvador Godoy
Fotografía: Francisco Fonteyne